Un nuevo enfoque en la práctica del pilates ha surgido gracias a las cadenas miofasciales, un método que está revolucionando la forma en que se enseña y se practica esta disciplina. En un reciente encuentro en el centro de entrenamiento Toulouse, la instructora Melani Giommetti compartió detalles sobre este innovador enfoque.
Giommetti explicó que las cadenas miofasciales se centran en entender el cuerpo como un todo, en lugar de dividirlo en grupos musculares aislados. «En nuestro instituto tenemos nuestra propia investigación y promovemos la práctica del pilates a través de las cadenas miofasciales», afirmó la instructora.
Un elemento clave en esta práctica es el reformer, una cama especial que no solo asiste, sino que también potencia el trabajo del usuario, convirtiéndolo en un ejercicio activo y no pasivo. Esto contrarresta la idea errónea de que el pilates no es un ejercicio exigente.
Desmitificando el Pilates
Giommetti también abordó dos mitos comunes asociados al pilates. En primer lugar, aclaró que «no es cierto que al trabajar en una cama no se ejercite adecuadamente». Aseguró que el pilates incluye el uso de pesas y el propio peso corporal, lo que lo convierte en un entrenamiento efectivo.
Además, la instructora subrayó que el pilates no es exclusivo para mujeres, ya que cada vez más hombres se suman a esta práctica, reconociendo sus beneficios en otras disciplinas deportivas que ellos practican.
Accesibilidad y Comodidad
Respecto a la vestimenta adecuada, Giommetti recomendó practicar con ropa cómoda, preferiblemente pantalones cortos y descalzo. En cuanto al costo, destacó que «practicar pilates no es costoso: las cuatro clases hoy rondan los $80.000, y vale la pena».
Fuente: La Nación



