El estudio de uno de los arquitectos más emblemáticos de Argentina, Clorindo Testa, se encuentra en un edificio clásico datado de 1912, lo que genera un diálogo interesante entre lo antiguo y lo moderno. Para Oski Lorenti, uno de sus colaboradores más cercanos, esta relación no es contradictoria, ya que Testa siempre abogó por «trabajar con lo que hay».
La Fundación Clorindo Testa, inaugurada en 2018 por Teresa Bortagaray y Joaquina Testa, viuda e hija del arquitecto, respectivamente, ha transformado este espacio manteniendo elementos originales como un cuidado piso de venecitas y molduras. Las renovadas salas exhiben obras y maquetas que reflejan un enfoque poco convencional en la arquitectura y el arte.
El actual director de la Fundación, Julio Suaya, compartió anécdotas sobre la vida del arquitecto, destacando su carácter lúdico y su pasión por la cocina. Testa organizaba almuerzos en su hogar, donde la mesa del comedor se adaptaba a la cantidad de invitados, y experimentaba con recetas, algunas de las cuales no siempre tenían éxito.
Uno de los primeros proyectos de la Fundación fue la reforma del estudio de Testa, donde se buscó darle un carácter expositivo a los espacios. Con el asesoramiento del curador Patricio López Méndez, las salas fueron pintadas en tonos vibrantes, evocando el estilo de Testa. Cada color representa diferentes aspectos de su obra, desde su arte hasta su trabajo arquitectónico.
En el lugar también opera el Estudio Clorindo Testa, dirigido por Lorenti y Juan Fontana, quienes fueron designados por la familia como continuadores de su legado. Testa, reconocido por su enfoque en el ser humano, dejó una frase que adorna su sala: «Mal puedo arrepentirme de algunas de mis obras ya que casi todas ellas las gané por concurso».
La Fundación se ha dedicado al registro y digitalización de la obra de Testa, conservando material de 221 proyectos, que incluye planos y bocetos. Gracias a una colaboración con la Biblioteca Nacional, se han digitalizado numerosos documentos que están disponibles para estudiantes e investigadores.
Oski Lorenti, también profesor en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica Argentina, recordó momentos místicos durante los concursos de arquitectura en los que participaba junto a Testa. Este proceso creativo, que se caracterizaba por la búsqueda de la verdad, se contrasta con las metodologías actuales, más centradas en la información.
El humor y la creatividad de Testa son recordados por quienes lo conocieron. Su legado se mantiene vivo a través de la Fundación, que recientemente participó en la exposición «Habitar la forma: desde el arte a la arquitectura», y ha realizado diversas actividades educativas y culturales, incluyendo un libro para niños y un mural colaborativo en Buenos Aires.
La Fundación Clorindo Testa y su centro documental están abiertos al público con cita previa, ofreciendo un espacio para conocer más sobre la obra de este destacado arquitecto argentino.
Fuente: La Nación



