La tendencia de instalar casas prefabricadas ha ido en aumento en el conurbano bonaerense, lo que plantea interrogantes sobre su viabilidad y los requisitos necesarios para llevar a cabo el proyecto. ¿Qué municipios permiten esta modalidad de construcción? ¿Cuáles son los costos involucrados? ¿Qué documentos son necesarios?
En términos generales, la mayoría de los distritos del conurbano habilitan la instalación de casas prefabricadas, siempre que se cumplan tres condiciones esenciales: contar con una platea o base estructural aprobada, presentar planos firmados por un profesional matriculado y respetar los indicadores urbanísticos de la zona, tales como FOT, FOS, retiros y altura. Estos requisitos aseguran que las casas prefabricadas sean tratadas como viviendas tradicionales de construcción en seco, lo que implica que deben cumplir con las normativas de seguridad y habitabilidad.
Sin embargo, no todos los municipios tienen las mismas exigencias. En localidades como Tigre, San Isidro, Vicente López, San Martín, Morón, Ituzaingó y Tres de Febrero, las casas prefabricadas están completamente habilitadas, siempre y cuando se presenten los planos y la memoria técnica correspondientes. El proceso es similar al de cualquier obra tradicional: se debe pagar el derecho de construcción, presentar la documentación adecuada y esperar la inspección de la platea antes de recibir la autorización para el montaje.
Por otro lado, en municipios como La Matanza, Quilmes, Florencio Varela y Almirante Brown, aunque la habilitación existe, puede ser necesario cumplir con requisitos adicionales, como certificados de aptitud estructural o información específica sobre el sistema constructivo. En algunos casos, las normativas más antiguas no contemplan las viviendas industrializadas, lo que puede resultar en demoras al clasificar estos proyectos dentro de categorías generales.
En cuanto a los costos, estos varían de un municipio a otro. El derecho de construcción se calcula generalmente por metro cuadrado y puede representar entre un 1% y un 3% del valor de la obra declarada, además de los honorarios del profesional que firma los planos. Este último suele tener precios similares a los de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En distritos como Tigre o San Isidro, los costos son más elevados debido a la actualización de sus tablas de tasas, mientras que en lugares como Moreno o Merlo, los costos son más accesibles pero los tiempos administrativos pueden ser más prolongados.
Las trabas más comunes se presentan cuando los municipios requieren que las viviendas cumplan con estándares que algunas casas prefabricadas económicas no pueden alcanzar. Esto incluye exigencias como espesores mínimos de paneles, aislaciones térmicas específicas o documentación técnica que algunas empresas no proporcionan. Además, si el terreno está ubicado en zonas de baja densidad o áreas inundables, se pueden requerir permisos adicionales.
A pesar de estos desafíos, la tendencia general en el conurbano es de apertura hacia las casas prefabricadas como una opción viable y segura. Para evitar inconvenientes, es recomendable consultar la normativa específica del municipio antes de realizar una compra, asegurarse de que la empresa proporcione los planos y la memoria técnica, y considerar todos los costos asociados a permisos y la platea en el presupuesto total.
Fuente: La Nación



