Un brutal ataque ocurrido en la madrugada del 20 de junio de 2025 ha llevado a la muerte de Daniel Grinstein, quien sufrió severas quemaduras tras ser rociado con un líquido corrosivo, presuntamente ácido, por su hijo, Lucas Grinstein. La víctima llegó al Hospital Rivadavia con el 80% de su cuerpo quemado y falleció el 14 de julio del mismo año debido a complicaciones que incluyeron un shock séptico y falla multiorgánica.
El caso se ha calificado como homicidio y está bajo investigación del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°17, conducido por la jueza María Gloria Capanegra. Lucas Grinstein, de 38 años, fue extraditado recientemente desde Brasil, donde había sido detenido por un delito menor. Según el expediente judicial, el ataque ocurrió en el departamento de Lucas, ubicado en el barrio de Recoleta, entre las 0:14 y 2:26 de la madrugada del 20 de junio.
Los informes indican que el hijo habría arrojado un líquido no identificado sobre la cabeza de su padre, provocando quemaduras de tipo AB y B en diversas partes de su cuerpo. Un allanamiento en el departamento del acusado reveló un sillón con daños compatibles con un foco ígneo y varias botellas que contenían un líquido similar al alcohol etílico. Los peritajes realizados confirmaron la presencia de aceite en el sillón, sugiriendo que Lucas utilizó múltiples sustancias en el ataque.
El día del ataque, Lucas Grinstein abandonó el país con destino a Río de Janeiro, donde se hospedó en varios hoteles antes de su detención por un incidente en la vía pública. A su regreso a Argentina, fue alojado en una alcaidía de la Policía de la Ciudad. Actualmente, se tramita una causa civil para determinar su capacidad mental, dado que tanto él como su padre eran pacientes psiquiátricos, según registros del hospital donde fue atendido.
La jueza Capanegra ha ordenado que una junta médica evalúe si el imputado presenta algún trastorno mental que pudiera haber influido en su conducta durante el ataque. Asimismo, se ha prohibido cualquier contacto entre Lucas Grinstein y su madre o hermanas, reflejando la gravedad del caso y sus implicaciones familiares.
Fuente: La Nación



