En el marco de la XLVI Peregrinación Juvenil del NEA, la fe volvió a ponerse en camino hacia Itatí, pero esta vez con un gesto que merece destacarse.
Walter Zandona y Vivi Siviero, vecinos de Mocoretá, decidieron sumar su granito de arena a esta gran manifestación de fe: construyeron baños portátiles con todas las comodidades, los trasladaron en un tráiler y los dispusieron en cada parada de los caminantes.
El sistema fue práctico y solidario: se armaban al inicio de cada descanso y se desarmaban al continuar la marcha. Un detalle que, aunque sencillo, resultó fundamental para el bienestar de los peregrinos.
Este aporte no solo habla de organización, sino también de compromiso y empatía. Acciones como estas hacen que la peregrinación no sea solo un acto de fe, sino también una experiencia de comunidad.
Fuente: QueMatina Mocoretá










