El nombre de Sebastián Estevanez ha resonado durante años en el mundo de la actuación, especialmente en el ámbito de las telenovelas donde protagonizó historias memorables como Amor en custodia, Herencia de amor y Dulce amor. Sin embargo, su vida dio un giro inesperado tras su participación en Separadas, una serie que se interrumpió abruptamente durante la pandemia.
Estevanez decidió alejarse de los medios y enfocarse en un nuevo camino. En un trágico incidente doméstico en agosto de 2020, sufrió un accidente que casi le desfiguró el rostro. Mientras intentaba calentar su casa en Tigre, encendió una estufa de leña y, al pensar que el fuego estaba apagado, arrojó un bidón de alcohol a la chimenea. Esto provocó una explosión que lo alcanzó, dejando graves quemaduras en su cara y cuerpo.
En una reciente entrevista, compartió su experiencia: «Me prendí fuego». A pesar del intenso dolor, decidió no buscar atención médica inmediata debido al riesgo de contagio de COVID-19, eligiendo calmar su sufrimiento con agua y crema para quemaduras hasta que llegaron los médicos. Este evento marcó un punto de inflexión en su vida, concibiendo una profunda reflexión sobre la fragilidad de la vida.
Tras su recuperación, Estevanez se dedicó a la construcción, un sueño que había tenido desde joven. En una entrevista con Todo pasa, reveló: «Estoy dedicado a la construcción. No soy obrero, pero me encantaría serlo». Compartió su experiencia ayudando a su amigo Marley en la construcción de su casa, donde se encargó de asesorarlo en la compra de insumos y contratación de personal.
Aunque extraña actuar, Estevanez reconoce que equilibrar su nueva profesión con el mundo de la actuación sería complicado. La construcción ha sido siempre una pasión, y ahora se dedica a brindar la mejor experiencia a sus clientes, buscando recomendaciones que respalden su trabajo. En diálogo con ¡Hola! Argentina, Estevanez explicó cómo a lo largo de los años ha estado involucrado en el negocio inmobiliario, desde que compró su primera casa para reformar y vender.
A los 55 años, Estevanez se presenta ante el mundo con un renovado enfoque y compromiso hacia su nueva vida, manteniendo viva su conexión con el negocio de la construcción.
Fuente: La Nación



