
Cultura casereña | Un homenaje a quien dejó su huella en la comunicación, la música y los carnavales de la ciudad.
La historia de Monte Caseros también se construye a través de las voces que acompañaron a generaciones, de los músicos que hicieron bailar al pueblo y de aquellos protagonistas que, con su talento, dejaron una marca imborrable en la identidad local. En ese recorrido por la memoria colectiva, Miguel Silva dedica un emotivo recuerdo a Roberto Vich, una figura destacada de la comunicación y la cultura casereña.
Durante las décadas de 1960 y 1970, Roberto Vich se convirtió en una presencia cotidiana para los vecinos a través de Publicidad Atlántida. En una época sin emisoras de frecuencia modulada ni plataformas digitales, los altoparlantes distribuidos por las calles funcionaban como una verdadera radio a cielo abierto.
Desde allí, su voz inconfundible llegaba a los hogares, comercios y transeúntes, acompañando la vida diaria de Monte Caseros con noticias, anuncios y música. Su dicción, calidez y elegancia lo distinguieron como uno de los comunicadores recordados de aquellos años.
Pero su talento trascendía el micrófono. Roberto también se destacó como pianista y formó parte de Los Ases, la reconocida agrupación de música típica y jazz dirigida por su padre, don Dionisio Vich. Sobre los escenarios, su destreza musical contribuyó a construir una época que permanece viva en el recuerdo de quienes disfrutaron de aquellas presentaciones.
El carnaval casereño también tuvo en él a uno de sus animadores. Durante años, su voz acompañó el paso de las comparsas por la calle Alvear, aportando entusiasmo y brillo a una de las celebraciones más representativas de la ciudad.
Una historia que merece permanecer viva
En su escrito, Miguel Silva pone el acento en la importancia de recuperar y preservar las historias de quienes contribuyeron al crecimiento cultural de Monte Caseros. La figura de Roberto Vich representa mucho más que un recuerdo individual: forma parte de una época en la que la comunicación callejera, la música y el carnaval eran espacios fundamentales de encuentro comunitario.
Su trayectoria permanece en la memoria de quienes escucharon su voz desde los altoparlantes de Publicidad Atlántida, bailaron al ritmo de Los Ases o compartieron las noches de carnaval bajo su animación.
Recordar a Roberto Vich es también reconocer una parte de la historia de Monte Caseros, valorar a sus protagonistas y mantener viva la herencia cultural que se transmite de generación en generación.
Miguel Silva vuelve a poner su nombre en escena con un mensaje que trasciende la nostalgia: los hombres que dejaron huellas en la vida de un pueblo merecen seguir siendo parte de su presente.
Porque algunas voces no desaparecen con el tiempo. Permanecen en la memoria de una ciudad.



