Adquirir una propiedad en remate puede parecer una excelente oportunidad debido a los precios base que suelen ser significativamente más bajos que los del mercado. Sin embargo, existen gastos adicionales que pueden modificar el costo final de la operación de manera considerable.
Depósito en Garantía y Comisiones
El primer gasto a tener en cuenta es el depósito en garantía, que es obligatorio para participar en la subasta. Este monto puede variar entre el 3% y el 10% del precio base, dependiendo del tipo de remate y la entidad organizadora. Aunque este depósito se descuenta del precio final si el comprador gana la subasta, implica que el comprador debe tener liquidez desde el inicio.
Otro gasto significativo es la comisión del martillero, que en los remates judiciales oscila entre el 3% y el 4% del valor de adjudicación, mientras que en los remates extrajudiciales puede superar el 5%. Este gasto se paga de forma inmediata y no está incluido en el precio del inmueble.
Costos de Desalojo y Deudas Asociadas
El estado de ocupación del inmueble también puede afectar el costo final. En muchos remates, especialmente los judiciales, la propiedad se vende «tal cual está», lo que puede incluir ocupantes que requieren un desalojo. Este proceso implica costos legales y tasas judiciales que el comprador debe asumir.
Además, es crucial considerar las deudas asociadas al inmueble. En remates judiciales, las deudas de expensas y ABL suelen ser responsabilidad del nuevo propietario, lo que puede resultar en gastos inesperados que alteren el presupuesto inicial.
Escritura y Gastos de Refacción
Los costos de la escritura también son relevantes. En los remates judiciales, el juzgado realiza la escritura, y el comprador debe abonar los honorarios del escribano y los impuestos correspondientes. En los extrajudiciales, los gastos de escribanía pueden representar entre el 1,5% y el 3% del valor del inmueble.
Otro gasto que a menudo es pasado por alto es el de refacción y adecuación de la propiedad. Muchas veces, estas propiedades requieren trabajos de mantenimiento que pueden costar entre un 5% y un 20% del valor del inmueble.
El Factor Tiempo en la Compra
Finalmente, el factor tiempo es un aspecto a considerar. Los remates judiciales pueden demorar semanas o incluso meses en completarse, obligando al comprador a mantener liquidez durante este período y afrontar gastos adicionales hasta la entrega del inmueble.
En resumen, si bien comprar en remate puede ser una opción atractiva para acceder a propiedades a precios reducidos, es fundamental tener en cuenta todos los gastos asociados para evitar sorpresas desagradables.
Fuente: La Nación



