La revancha entre San Pablo y Boca Juniors por los cuartos de final de la Copa Sudamericana generó una fuerte controversia en el Estadio Morumbí. El equipo brasileño, que se encontraba 0-1 tras el gol de Leandro Lozano, logró empatar con un tanto de Ryan Francisco, aunque este fue anulado por una posición adelantada milimétrica.
La jugada, que terminó con la pelota en el arco de Boca, desató un estallido de júbilo entre los aficionados, quienes celebraron lo que parecía un empate. Sin embargo, la alegría fue efímera, ya que el árbitro invalidó el gol por offside, provocando protestas inmediatas de los jugadores y del cuerpo técnico de San Pablo. Este gol era crucial para el desarrollo de la serie, dado que el equipo brasileño había perdido 1-0 en la ida y necesitaba ganar por al menos dos goles para avanzar directamente a las semifinales.
El árbitro uruguayo Gustavo Tejera dirigió el encuentro, asistido por Nicolás Tarán y Martín Soppi. En el VAR, otro uruguayo, Leodán González, fue el encargado de determinar la posición adelantada con líneas que evidenciaron que Ryan Francisco estaba ligeramente por delante de Luciano Di Lollo en el momento del gol.
La controversia aumentó por la precisión de la decisión, ya que San Pablo había logrado superar al arquero de Boca antes de que se invalidara el tanto. Boca, que había llegado a Brasil con una mínima ventaja, buscaba defender su marcador global mientras el equipo local presionaba por la igualdad.
En un partido marcado por la tensión y el deseo de avanzar a las semifinales, la anulación del gol se convirtió en el centro de atención y generó un intenso debate en el Morumbí.
Fuente: La Nación



