
Hay hombres que no solo habitan una ciudad, sino que la construyen con sus sueños.
A la distancia de su partida, la figura de Carlos Borovinsky emerge no solo como un recuerdo, sino como una necesidad de justicia cultural para Monte Caseros.
Borovinsky, fue mucho más que un Comerciante o el dueño de un Periódico.
Fue un autodidacta incansable que entendió la comunicación como una misión, desde su rol de periodista y también como escritor, en los cuales se desenvolvía solidamente con varios libros en su haber. Tal vez, el desempeño como Locutor, no fue solo el que mejor vestía, sino, que fue la voz que conectó e identificó con su estilo singular a los Casereños durante años, lo que sería luego, el gran atractivo de nuestra ciudad como los famosos Carnavales de «La Alvear» marcando con su inconfundible y profesional voz a la fiesta de Momo.
Su verdadera huella quedó marcada en su amor incondicional por la música y la cultura en general, la lectura fue su gran atracción
Su mente inquieta fue la chispa detrás de proyectos fundamentales para el desarrollo de nuestra comunidad; obras y gestiones que hoy disfrutamos, a veces, sin saber que nacieron de su tenacidad.
Fue un escritor que supo leer el futuro, un visionario que apostó por el crecimiento de su «patria chica» cuando pocos se atrevían.
A veces, el tiempo suele ser ingrato con los grandes hacedores y Carlos BOROVINSKY se inscribe allí.
Hoy, su nombre puede parecer silencio para algunos, pero, su legado late en cada inquietud que impulsó y en la identidad cultural que ayudó a forjar a Monte Caseros.
Carlos Borovinsky no es solo un nombre del pasado; es un ejemplo de lo que un ciudadano comprometido puede lograr por su comunidad.
Es momento de que la memoria colectiva le devuelva el lugar que legítimamente le pertenece.
Carlos BOROVINSKY, con un segundo de su cerebro adelantado, fue una mente imposible de soslayar. A tu honor amigo.
Por Miguel Silva.-
Dedico este homenaje a un hombre que hacía de la palabra, su mejor herramienta.





