
Tras el anuncio oficial, empleados del municipio de Sauce de Luna, en el departamento Federal, ya comenzaron a percibir el bono alimentario, una medida que surge como respuesta directa a la fuerte caída de los recursos y la falta de liquidez en las arcas comunales.
El bono alcanza a unos 165 trabajadores, principalmente personal contratado en áreas como capacitación laboral, deporte y cultura, y puede ser canjeado por alimentos en comercios de la localidad.
La decisión se da en un contexto económico cada vez más complicado, donde la baja de la recaudación —especialmente por la merma en la coparticipación— se ha profundizado en los últimos meses, afectando directamente la capacidad del municipio para afrontar el pago de salarios.
Según explicó el intendente Alcides Alderete, la caída de los ingresos se combina además con descuentos mayores a los esperados por parte de la Caja de Jubilaciones, lo que terminó de tensionar las finanzas locales. Ante este escenario, el bono aparece como una herramienta para sostener los ingresos de los trabajadores sin comprometer aún más la liquidez del municipio.
El esquema se implementó mediante un concurso de precios entre comercios locales, que serán los encargados de aceptar estos bonos como forma de pago. Desde el Ejecutivo aseguran que se trata de un complemento y que no se modifica el salario, aunque su continuidad dependerá de cómo evolucione la recaudación.
Cabe destacar que la medida fue dispuesta por decreto, ya que no contó con el acuerdo del gremio ATE, lo que suma tensión al escenario local.
En este contexto, el pago con bonos deja en evidencia una consecuencia concreta de la crisis: cuando la recaudación cae y se agudiza la falta de recursos, los municipios recurren a mecanismos alternativos para poder cumplir —aunque sea parcialmente— con sus obligaciones salariales.





