Con “Natalia Natalia” retorna a la pantalla Juan Bautista Stagnaro

0
2

Juan Bautista Stagnaro: Natalia, le dice la Policía a la persona no identificada. En cuanto al porqué de la repetición en el título, eso se sabe recién al final. El cine es distinto a la tevé, que lo verbaliza todo. Ciertas cosas, en cine no se dicen, se sobreentienden, sobre todo con artistas como éstos. Era un lujo ver en el rodaje de una escena el modo en que Sofía Gala y Velázquez jugaban las pausas, los silencios, ves mentir al personaje de ella y ves al tipo carburando, le ves el pensamiento. Esa es la forma de diálogo que más me gusta. Me gustaba, por ejemplo, eso de pasarle el mensaje con un beso.

P.: Y el comisario que da miedo sin pegar un solo grito.

J.B.S.: En un cuaderno de notas poéticas tengo escrito: “El poder no levanta la voz”. En “El padrino”, Marlon Brando habla casi en susurros, deben acercarse para escucharlo. En mi película, Tony Lestingi habla tranquilo, le basta con una mirada. Excelente actor.

P. ¿Por qué pasaron tantos años entre “Fontana, la frontera interior” y “Natalia Natalia”?

J.B.S.: Estuve dedicado a dos proyectos que me llevaron buen tiempo y a último momento se frenaron. Uno, basado en un caso de experimentos ilegales en Azul, denunciado por Mauricio Seigelchifer, un científico de peso que nos ayudó en el armado del guión. Y otro, más caro, sobre la juventud formativa de Benito Chinchella, hasta que se convirtió en Quinquela Martín, tiempos en que La Boca estaba lleno de anarquistas, socialistas, obreros y artistas como Filiberto, Lacamera y Victorica, que formaron con él un grupo maravilloso. Y Santiago Stagnaro, poeta, pintor, escultor, que le decían “el pequeño Leonardo”, y murió joven. A los dos proyectos los detuvo la suba del dólar, pero quiero retomarlos.

P.: El de Quinquela da para miniserie…

J.B.S.: Nació como película, y ahora lo expandí: dos capítulos en Italia, tres en La Boca, mi barrio. Nací en Mar del Plata, mi padre era pescador, inmigrante genovés, pero me crié en La Boca, donde mi tío era práctico de puerto, un trabajo muy valorado. Después estudié economía política, matemáticas, y cine en la escuela del Inc (hoy Incaa), con profesores como Mario Soffici, Feldman, Di Nubila, y Lucas Demare, que golpeaba la mesa cada vez que alguien le mencionaba la nouvelle vague. Con Pires Mateus y Hugo Quintana somos los últimos fósiles de la primera camada de esa escuela. Después fui profesor allí, en la FUC (donde fui decano) y en la escuela de Subiela.

P.: Pero antes fue guionista de María Luisa Bemberg…

J.B.S.: Quería hacer “Camila”. Primero probó con una escritora feminista, vio los cortos que habíamos hecho en la escuela y nos mandó llamar, a Beda Docampo Feijóo y a mí. Nos dio una oportunidad enorme, y nos hizo trabajar con rigor germánico. Después nos contó toda su vida, y escribimos para su siguiente película, “Miss Mary”, la más autobiográfica. Pero el guión definitivo lo escribió ella con Jorge Goldenberg.

P.: A partir de ahí decidieron dirigir.

J.B.S: Escribimos “Bajo la tierra”, sobre una familia checo-judía que sobrevivió a los nazis y después vino a la Argentina. Y queríamos filmarla en Ushuaia, para conocer la nieve. Pero justo vino una delegación del cine checo, Manuel Antin nos contactó, se armó una coproducción y en poco tiempo estábamos en un pueblo todo nevado, y en los estudios Barrandov, donde Milos Forman terminaba de filmar “Amadeus”. Todo fue mágico, nuestra película se vendió muy bien en EE.UU., así que Beda siguió en Praga con “Los amores de Kafka” y “El marido perfecto” y yo hice “El camino del sur”, una historia de bajos fondos entre Yugoslavia y La Boca (la escena de la inundación la hicimos en los piletones de Ezeiza, donde reproducimos fielmente los frentes y veredas de dos calles). Entre otras anécdotas, una vestuarista, Evelyn Bendjeskov, se quedó, se casó y se integró a nuestro cine

P.: Y se salvó de la Guerra de los Balcanes. Luego usted hizo “Casas de fuego” en Jujuy, sobre el doctor Mazza, “El amateur”, “Fontana, la frontera interior”, en Formosa, Chubut y San Juan, sobre un verdadero constructor de la patria, el coronel Fontana, y otros varios trabajos, amén de algunos guiones para sus colegas.

J.B.S.: Del guión de “Las manos”, que escribimos entre Alejandro Doria y yo, estoy realmente orgulloso. Y me hubiera gustado filmar otros. Cuesta filmar. La estoy peleando. Ahora las plataformas se han convertido en lo que era el Incaa: llevás el proyecto y si les gusta te facilitan la producción y difusión. Yo por el momento sigo como antes, cuando el productor y el director éramos como samuráis. Pero hay que adaptarse. El actual Plan de Fomento es de 1994, cuando no había plataformas y una de las fuentes de financiación era el alquiler de VHS. Era otra realidad. Desde Dac, la asociación de directores, elevamos al Congreso la propuesta de un nuevo Plan de Fomento, que ya cuenta con el apoyo de los diez gobernadores del Gran Norte. Algo que sea más racional, brinde espacio para todas las regiones, y permita recuperar los costos de las películas. No entró en las Extraordinarias, pero supongo que en marzo ya podría tratarse.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí