
Cada 1° de agosto, en diferentes rincones del país, se mantiene viva una costumbre ancestral: tomar caña con ruda para “espantar los males” y atraer la buena salud y la prosperidad durante el año.
La tradición tiene raíces guaraníes y se fue transmitiendo de generación en generación, especialmente en las provincias del Litoral. Se cree que beber unos sorbos de esta preparación en ayunas protege de enfermedades, aleja las malas energías y renueva las fuerzas.
La mezcla combina caña (una bebida alcohólica a base de caña de azúcar) y hojas de ruda macho, planta a la que se le atribuyen propiedades medicinales y espirituales. Muchas familias la preparan con anticipación, dejando macerar la ruda en caña durante semanas para que el 1° de agosto esté lista.
Más que una simple bebida, el ritual simboliza protección y esperanza. Es un momento de encuentro, de respeto por las costumbres y de agradecimiento por lo que vendrá.





